Quesos blandos

Los quesos frescos son aquellos en los que la elaboración consiste únicamente en cuajar y deshidratar la leche. A estos quesos no se les aplican técnicas de conservación adicionales, por lo que aguantan mucho menos tiempo sin caducar. Su mantenimiento se podría comparar al de los yogures, pues es necesario conservarlos en lugares refrigerados. El hecho de procesar la leche en menor medida hace que tengan sabores suaves y texturas poco consistentes.
Tienen un período de maduración muy corto o nulo. Su pasta es untuosa y no tienen cáscara, lo que hace que algunos sean protegidos con polietinelo por su vulnerabilidad ante los agentes externos. Algunos quesos blandos madurados son el, Port Salut, Camembert y Brie. Contienen mucha materia grasa y humedad, poseen entre un 45 a un 55% de agua. Al adquirirlos, conviene verificar que su olor sea dulce y aromático. No se deben de comprar cuando su interior blanco se haya vuelto amarillento ni cuando desprendan un fuerte olor a amoníaco. Lo ideal es que su corteza tenga un color uniforme, aspecto aterciopelado y esté ligeramente húmeda.

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